EL PRINCIPADO DE SANTA CRUZ
Se sabe que, en el medioevo, el monarca de turno no sólo vivía de manera espléndida (en el castillo o en alguna de sus residencias de veraneo) sino que --además-- era el dueño de vida y haciendas, elegía a su sucesor y sus familiares aparecían en los puestos más relevantes y remunerados de la Corte.
Algo así tuvo lugar en el más remoto y austral territorio del país.
Corría 1987 cuando, Néstor Kirchner, ganó las elecciones municipales y se entronizó como intendente de la ciudad de Río Gallegos.
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| Néstor Kirchner |
Y, durante los 4 años de su mandato, pergeñó de manera meticulosa y obsesiva su desembarco en la gobernación de Santa Cruz.
Lo logró en 1991 y, sus primeras medidas de gobierno, apuntaron a amañar la justicia electoral y a la Suprema Corte de su provincia.
Eso le permitió poder ser reelegido “hasta que las velas ardan”. Pero tenía otros planes.
Nada menos que llegar a la presidencia de la Nación.
Y lo logró en las elecciones del 2003 ante un Carlos Saúl Ménem desgastado y “de capa caída”.
Obviamente el siguiente paso fue replicar en la Nación aquel modelo provincial que le había permitido transformarse en un “señor feudal”.
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| Escudo del Principado |
Por eso no es de extrañar que, por estos días, su hijo Máximo aparezca en escena como candidato a diputado nacional por la provincia austral y que su tía --Alicia Kirchner-- se haya anotado en la carrera a la gobernación.
No son los únicos K en aquel territorio. Porque también están las sobrinas de CFK: Romina y Natalia Mercado.
Una es funcionaria de los hoteles de la familia Kirchner y, la otra, nada menos que fiscal de la causa que investiga --precisamente-- lo que ocurre en esos hoteles.
Hoteles que fueron construidos nada menos que sobre terrenos fiscales y sospechados --por la justicia-- de lavar dinero asociados a Lázaro Báez, empresario que monopolizó toda la obra pública provincial desde principios de los ’90.
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| Tal como en los comercios |
Lo cierto es que, en la actualidad, “el principado de Santa Cruz” es un caos. Y hasta renunció el intendente de Río Gallegos (Raúl Cantín) que --vaya casualidad-- es tío político de Lázaro.
Una ciudad que, hoy, luce pavimentada de basura por la huelga de los municipales y de la empresa encargada de recolectar la basura.
Es que, al manejar el territorio como si fuera un principado, los K no tienen límites. Ni siquiera los de la justicia. Basta recordar que, tras echar al procurador de la provincia, se negaron a reponerlo cuando se los ordenó la Suprema Corte de la Nación.
Y por eso, para perpetuarse, todo está “colonizado” con familiares y amigos de los K. Porque el principado es de ellos y allí es donde aplicaron el modelo a full. En definitiva, y como si fuera un comercio, sólo falta el cartel: “atendido por sus dueños”.




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