miércoles, 29 de julio de 2015

EDITORIAL

EL PRINCIPADO DE SANTA CRUZ

Se sabe que, en el medioevo, el monarca de turno no sólo vivía de manera espléndida (en el castillo o en alguna de sus residencias de veraneo) sino que --además-- era el dueño de vida y haciendas, elegía a su sucesor y sus familiares aparecían en los puestos más relevantes y remunerados de la Corte.
Algo así tuvo lugar en el más remoto y austral territorio del país. 
Corría 1987 cuando, Néstor Kirchner, ganó las elecciones municipales y se entronizó como intendente de la ciudad de Río Gallegos.

Néstor Kirchner
Y, durante los 4 años de su mandato, pergeñó de manera meticulosa y obsesiva su desembarco en la gobernación de Santa Cruz.
Lo logró en 1991 y, sus primeras medidas de gobierno, apuntaron a amañar la justicia electoral y a la Suprema Corte de su provincia. 
Eso le permitió poder ser reelegido “hasta que las velas ardan”. Pero tenía otros planes. 
Nada menos que llegar a la presidencia de la Nación.
Y lo logró en las elecciones del 2003 ante un Carlos Saúl Ménem desgastado y “de capa caída”.
Obviamente el siguiente paso fue replicar en la Nación aquel modelo provincial que le había permitido transformarse en un “señor feudal”.

Escudo del Principado
 Por eso no es de extrañar que, por estos días, su hijo Máximo aparezca en escena como candidato a diputado nacional por la provincia austral y que su tía --Alicia Kirchner-- se haya anotado en la carrera a la gobernación.
No son los únicos K en aquel territorio. Porque también están las sobrinas de CFK: Romina y Natalia Mercado.
Una es funcionaria de los hoteles de la familia Kirchner y, la otra, nada menos que fiscal de la causa que investiga --precisamente-- lo que ocurre en esos hoteles.
Hoteles que fueron construidos nada menos que sobre terrenos fiscales y sospechados --por la justicia-- de lavar dinero asociados a Lázaro Báez, empresario que monopolizó toda la obra pública provincial desde principios de los ’90. 

Tal como en los comercios
Lo cierto es que, en la actualidad, “el principado de Santa Cruz” es un caos. Y hasta renunció el intendente de Río Gallegos (Raúl Cantín) que --vaya casualidad-- es tío político de Lázaro.
Una ciudad que, hoy, luce pavimentada de basura por la huelga de los municipales y de la empresa encargada de recolectar la basura.
Es que, al manejar el territorio como si fuera un principado, los K no tienen límites. Ni siquiera los de la justicia. Basta recordar que, tras echar al procurador de la provincia, se negaron a reponerlo cuando se los ordenó la Suprema Corte de la Nación.
Y por eso, para perpetuarse, todo está “colonizado” con familiares y amigos de los K. Porque el principado es de ellos y allí es donde aplicaron el modelo a full. En definitiva, y como si fuera un comercio, sólo falta el cartel: “atendido por sus dueños”.

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